Caspar David Friedrich, el arte de la contemplación.

Existen artistas que, con la sutileza de su visión, logran impactar con fuerza en nuestra propia percepción del paisaje, logran transmitir con cuidadosos trazos la sensación que les produce permanecer por horas contemplando un lugar, no llevan la prisa del tiempo, pues van al ritmo que les ofrece la naturaleza; uno de esos artistas es sin duda el pintor del que hoy les quiero hablar: Caspar David Friedrich, y lo quiero hacer a través de algunas de sus pinturas.

la mañana

La Mañana.

Este pintor de origen alemán, logra aún enseñarnos la grandeza de la naturaleza contrastada con la pequeñez del hombre, muchas veces, ignorando éste lo que ocurre a su derredor, como suele ocurrir siempre, pues pocas veces, tomamos conciencia de la magnitud y la belleza del paisaje que nos circunda, ya sea por el tiempo en el que vivimos o por un distraído afán de no ver más allá de nuestros pies.

Riesenbirge

Riesengebirge Landscape with Rising Fog, 1819-20

Por entero, el paisaje es el protagonista; nos recuerda la maravilla del poder cambiante del clima; como algo tan delicado y efímero como la niebla, irrumpe en un sistema tosco y adusto de elevaciones conocidas como “las Montañas de los Gigantes” o en alemán “Riesengebirge”, ser testigo de algo así y tener el afortunado don de llevarnos hasta allí con sus pinceles, es lo que hace de Friedrich un romántico.

Y es su relación con la naturaleza, su opinión de ella, lo que otorga a su pintura una mirada especial.

Arkona bajo la luna.

Arkona bajo la luna.

Detener el momento preciso del tiempo en el que el luna apenas se divisa, la niebla se suspende o el sol desaparece, de eso se trata la contemplación, son extractos de belleza que se le roban a la  cotidianidad, y el ser humano no puede influir en ellos, sino, ser influido.

Por ese breve espacio en un marco, olvidamos al hombre creador, al hombre constructor y gestor del cambio, pues nos detenemos a presenciar la abrumadora calma del paisaje puesto frente a nuestros ojos, su magnificencia, y es entonces que la presencia humana participa como testigo de aquello sin robarle protagonismo, tal es la razón por la que no podemos ver sus rostros. Friedrich nos invita a presenciar los acontecimientos naturales, a agudizar nuestra sentido de la observación y a despojarnos de toda ambición que irrumpa y altere el paisaje, debido a esto, se le considera el principal exponente de la pintura romántica del siglo 19, y debemos recordar que fue toda una corriente artística que acogió tanto a la música, la escultura, la escritura y por supuesto a la pintura.

Two Men Contemplating the Moon, 1819-20

Two Men Contemplating the Moon, 1819-20

La siguiente obra está dentro de mis favoritas. “Abadía en el bosque de robles”:

The Abbey in the Oakwood, 1809-10

The Abbey in the Oakwood, 1809-10

Muestra la decadencia de una construcción humana y del cómo ésta hace la simbiosis con el paisaje una vez ha sido abandonada, luego unos robles despoblados de hojas, casi tan muertos como la abadía, solo vestigios de algo que fue un día maravilloso pero no tanto como para desafiar la belleza doliente de un paisaje lúgubre como este.

Ahora hago una pausa para que “contemplen” la obra de este virtuoso pintor.

Moonrise by the Sea, c. 1822

Moonrise by the Sea, c. 1822

Monk by the Sea, 1809

Monk by the Sea, 1809

The Summer, 1807

The Summer, 1807

Winter Landscape, 1811

Winter Landscape, 1811

Two Men by the Sea, 1817

Two Men by the Sea, 1817

Rocky Ravine, 1822-23

Rocky Ravine, 1822-23

Rocky Reef on the Sea Shore, c. 1824

Rocky Reef on the Sea Shore, c. 1824

Cross in the Mountains, 1805-06

Cross in the Mountains, 1805-06

The Sea of Ice (1823–24

The Sea of Ice (1823–24)

Y no podía dejar de compartirles la obra por la que  ha sido mundialmente reconocido, “El caminante sobre el mar de niebla”:

The Wanderer above the Mists, 1817-18

The Wanderer above the Mists, 1817-18

Espero le den una oportunidad a este artista, de conocer más de su obra y su visión, pienso que el valor de su obra radica en como en toda obra, en su mensaje, sin olvidar su técnica, su virtuosismo y forma de componer los elementos en un espacio dado.

Este fue y será Caspar David Friedrich, una venia para él y su obra.

Moni.

Fuente imágenes: google images / reprodart.com / http://theredlist.com / wikipedia

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